Aula Intercultural

IES Molina de Aragón. Guadalajara

Ilustración con hombres, niños y pájaros

Si hay algo que puedo recordar con claridad de ese ayer (periodo de crecimiento económico, anterior a 2006) que se quedó tan lejos es la escalada en la vehemencia y en la multiplicación de los diferentes “nosotros”, en cada caso acompañada por la hostilidad hacia unos “otros” o “ellos” a los que se definía cada vez más torvamente.

Antonio Muñoz Molina

Diario de taller: 11 de febrero de 2015.

En el autobús en el que me dirijo al IES Molina de Aragón, situado en la zona rural, viajan pocos pasajeros, diez a lo sumo. Personas mayores que me preguntan ¿de qué pueblo soy?, ¿adónde voy?, ¿cómo me llamo?, porque no me conocen y no me ubican. Les cuento que pasaré los próximos dos días trabajando con adolescentes sobre la discriminación y el racismo.

– ¿Qué es eso?, me pregunta un abuelo llamado Felipe – Pues cuando te tratan mal o te rechazan por ser diferente, le contesto yo. Ah, lo de los extranjeros… me dice. Si, claro, es que no puede ser que nos quiten el trabajo, primero los españoles, ¿no?… Rápidamente, le contesta otro abuelo, sentado dos asientos atrás… ¿Pero qué trabajo nos quitan, Felipe?, si por aquí son los únicos que hacen de pastores o cuidan a gente mayor ¡que son los únicos trabajos que hay! Menos mal que vinieron muchos, si no por estos pueblos no quedaríamos nada más que cuatro viejos.

Me doy cuenta de que, una vez más, la discriminación se entiende en otros, no en nosotros mismos, ninguno nos identificamos con una situación de discriminación. El hecho de que se hayan reducido en más de 40% las ayudas a la dependencia, por ejemplo, parece no tenerse en cuenta… También pienso que los derechos parecen depender de lo que das o aportas a la sociedad. Bueno, esta experiencia, como en otras ocasiones, me anima a seguir la línea de sensibilización que desde el equipo de Políticas Sociales de FETE-UGT nos hemos marcado.

Los talleres programados abordan el racismo de forma concreta pero tratando de abordar la discriminación en sentido amplio, analizando las diferencias que se utilizan como excusa para justificar las diferentes formas de discriminación, y haciendo un análisis histórico de cómo las diferencias han ido cambiando o manteniéndose en el tiempo.

En el centro me reciben amablemente, soy “la de los talleres”. Algunos profesoras me preguntan sobre qué voy a hablar. Contesto que vengo a hablar de racismo y discriminación; y entonces me miran alzando la vista, como diciendo, madre mía ya verás… Sonrío y les digo, tranquilos, seguro que no será para tanto.

Ha llegado el momento, me encanta ese primer contacto con el alumnado de cada aula, que entran en tropel y se encuentran conmigo. Otra vez, ¿y tu quién eres? ¿eres una “profe” nueva? Me presento: Hola soy Eva y he venido a charlar con vosotros y vosotras sobre una cosa que se llama discriminación. ¿Qué os parece a vosotros que es esto de la discriminación? Y entonces empieza la magia, los chicos y las chicas empiezan a compartir lo que piensan y lo más importante, lo que sienten. Nunca he encontrado problema en que esto ocurra, es verdad que a veces se hace de forma desordenada, y que no hay quien entienda, pero lo normal es ver a un chico o chica con la mano levantada, y una sonrisa esperando poder hablar. En los alumnos más pequeños de Primaria suele producirse que en su deseo de hablar y decir muchas cosas, se mantienen todo el tiempo con la mano en alto y cuando les preguntas, no recuerdan qué querían contar; así que siguen con la mano en alto para cuando logren acordarse. Es curioso y maravilloso, cuánto que decir, cuánto que aportar

Y empezamos. Al principio del taller entienden la discriminación para referirse a los de “fuera”, a los de otros países, a los de otro color de piel; pero poco a poco hablan de la discriminación por la apariencia (los gordos, las bajas, los guapos y guapas, la ropa de marca, las mujeres con pañuelo…), por el sexo; por supuesto lo cuentan las chicas, e incluso identifican rápidamente la mayor manifestación de discriminación y desigualdad en nuestro país, la violencia de género; también se identifica la discriminación por diferencias económicas. La desigualdad por religión y por las ideologías siempre sale también, así como la desigualdad en personas con discapacidad física o intelectual, y por último, después de reflexionar un poco aparece la discriminación por condición sexual.

A partir de este primer análisis sobre lo que consideramos todos y todas que es discriminación y desigualdad y cuáles son las excusas que se utilizan, empieza el trabajo en grupos más pequeños. En esto grupos se aborda la lectura y reflexión de artículos de prensa sobre inmigración en diferentes momentos históricos: (1949) Inmigrantes españoles en Suiza, (1972) Barcaza de inmigrantes canarios a Venezuela, (2011) Patera de inmigrantes sub-saharianos a las costas españolas, (2014) Jóvenes inmigrantes españoles en Alemania. Y entonces reflexionamos sobre si ¿en nuestras cabezas ha empezado a crearse la idea de emigrar?, si ¿algunas personas que conocemos o de nuestro entorno han emigrado recientemente?, y sobre todo lo más importante, ¿qué creemos que piensan y sienten las personas que tienen que emigrar? Y entonces ocurre… desaparecen las diferencias, otra vez volvemos a la esencia del ser humano, porque da igual de dónde seas, y cuándo hayas emigrado, da igual el color de tu piel, da igual tu apariencia, o la religión o ideas que te definan,… todos sentimos los mismos miedos y los mismos retos. Miedo al rechazo, miedo a no poder ser como eres, miedo a no poder superar las pérdidas… pero a la vez un fuerte deseo de superación, de reto personal y en definitiva el deseo que siempre ha movido el mundo; el deseo de una vida mejor con más oportunidades para ti y las personas que quieres.

Fotoblog:

Foto del grupo de niños asistentes
Entrada del CEIP Molina de Aragón

Dibujos:

Dibujo infantil de un árbol
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