Aula Intercultural

Colegio Claret. Madrid

Dibujo de una joven/colina con una casa en la cabeza

PARAR PARA SEGUIR CAMINANDO HACIA UN MUNDO JUSTO

Besos, bienvenidas, saludos sobre cómo va la vida, qué tal en la universidad o cuál es la asociación a la que perteneces son las frases que más se escuchan en la sala donde nos reciben un año más las profesoras y profesores del colegio Claret de Madrid. Durante la primera semana del mes de febrero, desde hace veinticuatro años, las clases se paran para celebrar las jornadas culturales del centro y este es el tercer año consecutivo que el equipo de AULA INTERCULTURAL participa.

En 1992, Madrid fue Capital Europea de Cultura, y los centros educativos participaron en esta celebración organizando actividades para que chicas y chicos conocieran mejor la ciudad. En un comienzo, el interés de las jornadas partió de dar a conocer iniciativas culturales pero a lo largo de los años las actividades se han ido centrando en sensibilizar y trabajar sobre cuestiones sociales. Tal y como nos cuenta uno de los profesores que participa del equipo promotor de las jornadas, en la actualidad, el objetivo fundamental es que los alumnos y alumnas conozcan la realidad que les rodea desde la experiencia y a través de sus protagonistas. Las temáticas que trabajan son muy variadas, pero siempre basadas en los valores que quieren transmitir en su labor educativa: igualdad, justicia social, integración de la discapacidad, inteligencia emocional, respeto y cuidado de la naturaleza, interculturalidad, diálogo religioso, desarrollo sostenible, ocio saludable o educación para la salud son algunos de los temas. Y siempre con la idea de formar personas comprometidas, críticas e implicadas en mejorar su entorno y teniendo de referencia el ideario del colegio.

También se han ampliado las personas que toman parte. Con el paso del tiempo son más los cursos que han ido incorporándose a la celebración de las jornadas, al comienzo sólo participaban las chicas y chicos más mayores, pero en la actualidad se realizan actividades desde primero de secundaria a segundo de bachillerato. Un total de 800 personas hacen un paréntesis en sus actividades formativas para visitar lugares, conocer asociaciones o participar de talleres que les acerquen a otras realidades diferentes a las que viven ellas y ellos en su cotidianidad.

Todos los cursos realizan salidas para conocer entornos rurales, naturales, huertos urbanos, protectoras de animales, templos de diferentes confesiones religiosas, residencias de personas mayores o centros penitenciarios. Durante las visitas conocen los trabajos que realizan las organizaciones y tienen la oportunidad de conocer cómo viven las personas a las que visitan su realidad. En algunos cursos también hay convivencias, chicas y chicos comparten un par de días la cotidianidad de las personas que residen en centros para personas discapacitadas o comunidades terapéuticas de desintoxicación. Las salidas son de las actividades que más disfrutan, al volver al centro reflexionan sobre lo visto, lo escuchado y eso les sirve para valorar y seguir trabajando sobre su realidad. Una de las más esperadas es la que se realiza a Tánger. Un pequeño grupo viaja hasta Maruecos, para visitar a organizaciones que trabajan sobre discapacidad o con chicos y chicas de su edad.

Las jornadas culturales son tres días, de miércoles a viernes, en ellos la actividad del centro es frenética. Muchas organizaciones y asociaciones son invitadas a presentar su trabajo, otras hacen talleres sobre educación emocional, prevención de violencia de género entre adolescentes, fomento de la convivencia, educación ambiental o interculturalidad. Los talleres y charlas pretenden romper estereotipos y posibilitar herramientas para que chicas y chicos se comprometan a ser agentes activos para la construcción de un mundo y una sociedad más justa y solidaria.

Esta semana donde la actividad cotidiana se detiene para pensar, reflexionar y aprender cómo seguir caminando es el resultado del trabajo voluntario y desinteresado de muchas personas. Muchas de esas personas son antiguas alumnas y alumnos que han vivido y crecido con las jornadas, ellas y ellos valoran tan positivamente la experiencia de poder disfrutar de esa oportunidad de conocer otras realidades durante tres días que se implican en la medida de sus posibilidades para que salga adelante. Y todas esas personas voluntarias son coordinadas por un grupo de profesoras y profesoras que desde septiembre, cada año, se ponen a pensar qué quieren trabajar, cómo y con quien y buscan las maneras de hacerlo posible.

Los tallares que hemos realizado desde AULAINTERCULTURAL durante los tres años que hemos participado en esta semana, son un poco diferentes a los que realizamos en otros centros. Aquí trabajamos con menos número de chicas y chicos por taller y la duración es mayor lo que nos permite profundizar. En estos talleres, además de presentar la Campaña “Educar para encontrarnos. Educar sin exclusión. Stop Racismo” podemos construir reflexiones con los chicos y chicas sobre su realidad educativa, los motivos de los conflictos que en ocasiones hay en el centro y las herramientas para resolverlos de manera pacífica. Este formato de talleres permite explicar más ampliamente los conceptos y estrategias necesarias para una buena convivencia.

El próximo curso cumplen 25 años de jornadas culturales, en el desayuno solidario, varias profesoras y voluntarios comentaban que el año que tenían que hacer algo grande, así esperamos que sea y volver a coincidir con ellas para brindar porque se sigan celebrando 25 muchos años más.

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