El presente artículo tiene el objetivo de explicar la evolución de las culturas, la misma que no puede ser entendida desde el darwinismo social. Se demuestra que la interculturalidad es una etapa de este desarrollo cultural y que, históricamente, suele ser efímera y rara vez se llegó a concretizar, ya que se convierte en un tránsito hacia la transculturalidad. Además, se trata de demostrar que la interculturalidad, como discurso, ha sido utilizada por los grupos dominantes como un medio para asimilar a las culturas locales minorizadas. Se concluye que mientras persista las relaciones de dominación es inviable la interculturalidad.