Las Escuelas de personas adultas han sido durante años una experiencia única en formación, tanto por
su metodología como por el estrecho vinculo que en muchas ocasiones ha tenido con los procesos de animación
sociocultural.
A partir de la llegada de población inmigrante, se ha producido una evolución importante al adaptar sus
objetivos y curriculum a la realidad de los nuevos y nuevas alumnas.
En este monográfico nos acercamos a una realidad que requiere de inversión, formación de formadores
y nuevas propuestas para responder a las demandas de sus destinatarios y destinatarias.