Una de las líneas maestras de la propuesta inclusiva es que la institución escolar debe
eliminar las barreras que impidan el aprendizaje y la participación del alumnado y sus
familiares. De esta manera uno de los objetivos de la escuela será impulsar la participación
e implicación de las familias en el centro educativo.
No se trata únicamente de implicar a padres y madres en el seguimiento de las tareas y
los progresos escolares, sino de conseguir que todos los miembros de la comunidad educativa
lleguen a sentir como propio el centro para que, en consecuencia, éste se convierta
en una instancia de participación y de aprendizaje cívico (Baráibar, 2005). La idea es ir
evolucionando desde un enfoque meramente utilitarista (establecer alianzas entre familia y
escuela para resolver problemas), para ir incorporando un enfoque más productivo (buscar
el apoyo mutuo para construir una ciudadanía compartida).
En nuestro país, desde la institución pública se han desarrollado dos estructuras principales
de participación e implicación de las familias: las tutorías y las asociaciones de
madres y padres de alumnos (AMPA), si bien los datos que se manejan sobre dichas
modalidades de participación son preocupantes: 4 de cada 10 familias no son miembros
del AMPA; 7 de cada 10 familias no participan en las actividades del AMPA; y no llega a
una de cada 10 las que participan en su organización...