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Libro Blanco de la Educación Intercultural

Explicitar a nivel de centro la línea metodológica que caracteriza el modo de hacer en el aula y favorecer que el profesorado realice una formación y una práctica metodológica innovadora


Mercedes Blanchard Giménez




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Propuesta 6 del Libro blanco de educación intercultural. Documento en el que han colaborado más de cincuenta personas expertas, editado por FETE-UGT.



Uno de los factores que están incidiendo en el desfase que existe entre la teoría pedagógica y la realidad de las aulas es la pervivencia de unos modos tradicionales, directivos y magistrales de enseñar en nuestros centros. Mientras que incluso las leyes han incluido planteamientos metodológicos que potencian el trabajo cooperativo, el aprendizaje por descubrimiento o el trabajo interdisciplinar, la práctica sigue anclada, en muchos casos, en modos de hacer propios del pasado.

¿Por qué se hace cada vez más necesario un cambio en el aspecto metodológico? Si no existe algo más que una formulación en el papel a través de unas leyes, es imposible que se dé un cambio real. En muchos casos, el profesorado realiza un estudio, en la formación inicial y en la formación continuada, con un planteamiento teórico-práctico, pero el cambio de actuación se da en pocas ocasiones, porque puede más la experiencia vivida a lo largo de los años que el conocimiento de la necesidad del cambio.

¿Por qué al profesorado joven le pasa también esto? No cabe duda que lo que se ha vivido como alumno o alumna pesa o da seguridad, es un referente a la hora de actuar como docente. Pero nos urge el cambio porque la sociedad que les va a tocar a nuestros alumnos y alumnas está distante de la nuestra y porque necesitan que los aprendizajes tengan sentido y significado para ellos, no sólo para nosotros.

¿Qué entendemos por metodología?

Entendemos por metodología la experiencia educativa que el profesorado ha de provocar, el proceso que tiene que diseñar para que se dé el aprendizaje y para que cada alumno o alumna pueda desarrollar unas determinadas competencias y alcanzar unos objetivos, teniendo en cuenta su punto de partida, lo que supone también un proceso de enseñanza-aprendizaje individualizado y que tiene en cuenta la diversidad.

Diversos estudios indican que una enseñanza igual para todos y todas conduce al tedio, al aburrimiento... Dice el sociólogo Alberto Moncada que “forzar a 40 niños y niñas a un ritmo uniforme de movimientos físicos, atención auditiva, digestión memorística y organizar la enseñanza sobre la atención de 40 menores a la vez a lo que dice un solo adulto, no es sólo una aberración pedagógica, sino uno de los causantes principales del rechazo de los alumnos” (El aburrimiento en la escuela).

¿Cuáles son las medidas que entendemos que deben darse para que la metodología no se limite a la formulación de unos principios en la ley o a unas buenas intenciones formuladas en el proyecto educativo?

MEDIDAS DESEABLES PARA LLEVAR A CABO LA PROPUESTA

1. Que en la orden de desarrollo curricular esté más explicitado el elemento metodológico, no sólo formulado como principios, como se lleva haciendo desde la LOGSE, sino explicitando unas líneas metodológicas que ayuden al profesorado al desarrollo de las competencias y le orienten en el modo de trabajar.

2. Que el acceso a la condición de profesor o profesora tenga más presente el conocimiento metodológico, y que éste puntúe de forma específica, dando prioridad a una formación teórico-práctica en aspectos tales como:

• El cambio en las dos figuras fundamentales: el alumno o alumna como protagonista activo de su aprendizaje y el profesor o profesora como mediador o mediadora.

• Trabajar el desarrollo de las competencias básicas con estrategias metodológicas, tales como el trabajo cooperativo, tutorización entre iguales y seguimiento individualizado, trabajo por proyectos, el compromiso y vinculación del conocimiento con la realidad social... Las experiencias provocadas por estas estrategias ayudan a desarrollar valores que van a tener consecuencias importantes, a nivel personal y en las relaciones.

3. Que la actualización metodológica sea nuclear en el reconocimiento de la carrera docente y sea realizada prioritariamente a través de la formación en centros, de modo que esto ayude a superar la práctica tan arraigada de que “cada maestrillo con su librillo”.

4. Que se reconozca al profesorado que se implica en proyectos de innovación metodológica y que participa en comunidades de aprendizaje profesional.

Otros temas distintos a la metodología, a los que no les negamos actualidad, engrosan las listas de cursos de formación o de proyectos de formación en centros. Sin embargo, la metodología se ofrece en pocas ocasiones, ya que se considera como si fuera un asunto individual. Parece respetarse en exceso cómo trabaja cada profesor o profesora en el aula.

En ocasiones, se ha oído decir a cierto profesorado que nadie podía decirle cómo debía enseñar, confundiendo el cómo ense- ñar con la libertad de poder expresarse e identificarse con unas ideas y no con otras, lo que denominamos como “libertad de cátedra”. Sin embargo, a esto no nos referimos cuando hablamos de cómo enseñar. Es un derecho del alumno y alumna poder estructurar el pensamiento y construir en su interior, de forma significativa, lo que se enseña, y un deber del profesorado buscar intencionalmente que este proceso se dé.

Es una realidad que en los proyectos educativos quedan suficientemente formulados los objetivos, contenidos y criterios de evaluación. Sin embargo, en cuanto a la metodología, en bastantes ocasiones se explicitan aspectos que tienen que ver con la organización y los recursos, pero que en realidad no tocan al modo de hacer del profesor o profesora en el aula.

Sería muy necesario que el profesorado, en equipo, tomase decisiones en cuanto a las líneas metodológicas que asume el centro y a estrategias que permitan la inclusión de todo el alumnado, en coherencia con los nuevos planteamientos educativos y para una mejora del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Por éstas y otras razones es preciso que este tema se tome en peso a nivel institucional, en general, y en cada uno de los centros y equipos de profesores, en particular.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BAIN, K. (2006): Lo que hacen los mejores profesores de universidad.

BAZARRA, L.; CASANOVA, O. y GARCÍA UGARTE, J. (2004): Ser profesor y dirigir profesores en épocas de cambio. Madrid: Narcea.

BLANCHARD, M. y MUZÁS, M. D. (2004): Adaptación del currículo al contexto y al aula. Madrid: Narcea.

BLANCHARD, M. y MUZÁS, M. D. (2007): Propuestas metodológicos para profesores reflexivos. Madrid: Narcea.

BOLÍVAR, A. y DOMINGO, J. (eds): Prácticas eficaces de enseñanza. PPC. Educar práctico.

DAY, C. (2006): Pasión por enseñar. La identidad personal y profesional del docente y sus valores. Madrid: Narcea.






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