El paradigma educativo imperante y las prácticas de enseñanza y aprendizaje vigentes no promocionan el componente lúdico
como recurso para propiciar el aprendizaje formal en la Educación Primaria y Secundaria. De hecho, en los Reales Decretos de
Enseñanzas Mínimas para Educación Primaria y Secundaria no aparece ni una sola vez el concepto de lúdico en el de Primara y,
en el referido a Secundaria Obligatoria, sólo aparece una vez referido al área de Plástica. Y en la Orden por la que se establece
el currículo y se regula la ordenación de la Educación Primaria sólo se recomienda el enfoque lúdico en el área de Educación
Física, y en el área de Lenguaje se sugiere que la reproducción de textos orales sencillos tenga carácter lúdico; en la Orden referida
a Secundaria no hay mención alguna. Parece como si al acabar el periodo de Educación Infantil los niños y niñas se hubieran
convertido de repente en adultos en miniatura y objetos pasivos en el proceso enseñanza-aprendizaje.
Pero, sin embargo, una de las tareas más importantes que se contempla en la totalidad de los planes y programas de estudio
es preparar un alumnado altamente calificado y competente, y se suele incidir en que para ello se tiene que lograr que los
estudiantes desempeñen un papel activo en el proceso enseñanza-aprendizaje, a fin de que desarrollen habilidades generalizadoras
y capacidades intelectuales que les permitan orientarse correctamente en la búsqueda y procesamiento de la información
que necesiten de forma rápida e independiente y ser capaces de aplicar los conocimientos adquiridos de manera activa
y creativa.
Consideramos que el componente lúdico puede facilitar estas tareas en los centros docentes en general y específicamente en
aquellos que cuentan con aulas multiculturales por algunas de las propiedades que caracterizan al juego:
• Tiene la acción en su origen, como explicaron Vygotsky y Piaget: para Piaget, la complejidad organizativa de las acciones
daría lugar al símbolo y para Vygotsky sería el sentido social de la acción lo que caracteriza la acción lúdica y el contenido
de lo que se quiere representar en los juegos.
• Posee, como forma de actividad humana, un gran potencial emotivo y motivacional porque, como dice Jack
Botermans: “Los juegos constituyen una de las raras actividades humanas que consigue trascender las monumentales
barreras sociales, culturales, lingüísticas, políticas y geográficas que separan los diferentes pueblos de la
Tierra”. Y cuando se introduce esta actividad en nuestra rutina docente, el alumnado la valora como un elemento
positivo de la misma.
• Potencia el aprendizaje cooperativo al favorecer el trabajo y la toma de decisiones en equipo.
• Favorece las relaciones interpersonales entre el alumnado y entre éste y el profesorado, porque para hombres y mujeres
siempre ha supuesto una estrategia de socialización, ya que es el “medio natural para un aprendizaje social positivo”
(Seminario de Educación para la Paz de la APDH, 2005: 15).
• Es una realidad próxima al alumnado y, por ello, si vinculamos lo lúdico al aprendizaje de una nueva lengua, estaremos
facilitando una relación positiva con la misma por parte del alumnado que tenga que adquirirla.
Objetivos
• Convertir el componente lúdico en un elemento consustancialmente ligado al proceso enseñanza-aprendizaje.
• Favorecer la creación de un espacio de confianza, libertad y creatividad donde nuestros alumnos y alumnas jugarán sin
darse cuenta de que también están aprendiendo.
• Aprender a usar la regla a través del juego y no simplemente a someterse a ella mediante la presión adulta y la represión.
• Fomentar la atención, la imaginación, la iniciativa, la disciplina, la autoestima personal y el trabajo en equipo.
• Conseguir la distensión en las aulas y establecer un clima de confianza en el que el alumnado pueda adquirir una nueva
lengua utilizando ésta sin miedo y en condiciones reales de empleo.
MEDIDAS DESEABLES PARA LLEVAR A CABO LA PROPUESTA
• Favorecer pautas pedagógicas que animen a profesores y profesoras a utilizar la imaginación para ser capaces de
transferir cualquier contenido curricular-conceptual, procedimental o actitudinal mediante un enfoque lúdico.
• Desarrollar tecnologías y aplicaciones del juego para mejorar la enseñanza y potenciar el aprendizaje.
• Promocionar, a nivel legal y administrativo, la incardinación del componente lúdico en el desarrollo del currículo
de todas las áreas de aprendizaje.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BARRIOS ESPINOSA, E. y MORALES OROZCO, L. (2009): Percepciones del alumnado sobre un enfoque inclusivo al apoyo lingüístico, Comunicación en el I Congreso Internacional de Educación Multicultural. Córdoba.
GARCÍA MARTÍN, C. y MARTÍNEZ TEN, A. (2004): El juego de las cuatro esquinitas del mundo. Libro de juegos para favorecer
las relaciones interculturales. Madrid: Los Libros de la Catarata.
GARCÍA NARANJO, F. y MORENO GARCÍA, C. (2009): ¡Aprendo jugando! Actividades de español para niños y niñas de 6 a 9
años
PIAGET, J.; LORENZ, K. et al. (1982): Juego y desarrollo. Barcelona: Grijalbo.
SEMINARIO DE EDUCACIÓN PARA LA PAZ (2005): Manos cooperativas. Juegos y canciones infantiles de siempre para ser siempre
amigos. Madrid: Los Libros de la Catarata.
VYGOTSKY, L. (1995): Pensamiento y lenguaje. Barcelona: Paidós.