Ningún niño nace negro. Necesita varios días para que la piel se le oscurezca. De la misma manera, la identidad de los jóvenes inmigrantes en Francia tampoco es espontánea: es una construcción cultural, llena de confusiones en la que se mezcla la ideología de la "raza", recuerdos mutilados y dolorosos, racismo real o imaginado, y mejores o peores intenciones de la sociedad de acogida.
¿Cuál es la mirada de los hijos e hijas de inmigrantes sobre el país de adopción, sobre el suyo de origen, sobre la cultura de sus padres y sobre sí mismos?
¿Se sienten ayudados o por lo contrario les molesta términos como "integración", "orígenes", "comunidad" o "mestizaje cultural"?
¿Cómo construyen su identidad desde la escuela, desde la familia? ¿Cómo integran su idioma materno en la socialización en otro idioma?
El autor es escritor, dramaturgo y escenógrafo y alimenta el debate desde su propia experiencia, ya que se encuentra implicado en la vida cultural de Mali, está casado con una mujer de este país y tiene un hijo con doble nacionalidad. Ha promovido numerosas acciones educativas en el extrarradio de París.