En el debate europeo sobre la emigración, "hay que trazar la frontera de la decencia", dice el escritor noruego Aslak Sira Myhre, director de la Casa de la Literatura de Oslo, institución parecida a nuestros ateneos. Hijo de un sindicalista y ex objetor político al servicio militar, Myhre, de 38 años, sugiere que el atentado del viernes abre ciertas oportunidades.